En el panorama actual, la incertidumbre sigue afectando a muchas empresas de todo el mundo, y el sector del juguete no es una excepción. Si bien algunas marcas están prosperando, muchas otras se enfrentan a niveles de perturbación sin precedentes, sufriendo las consecuencias de la escasez de mano de obra cualificada, los retrasos en los envíos, la inestabilidad de la demanda y la creciente presión para acelerar el tiempo de comercialización. Una de las principales preocupaciones que comparten estas empresas es garantizar el cumplimiento normativo de sus productos, siendo los riesgos químicos una de las áreas más problemáticas.
Las alertas sobre riesgos químicos en los juguetes siguen siendo frecuentes cada año, con la detección de numerosas sustancias químicas prohibidas que suponen graves riesgos para la salud de los niños. Al igual que en años anteriores, en 2019, 471 alertas sobre juguetes en Europa (RAPEX) señalaron un riesgo químico. Uno de los riesgos más comunes observados en los últimos años ha sido la presencia de ftalatos en los plásticos utilizados para fabricar muñecas.

Fuente: RAPEX 2019
En este contexto tan complejo, en el que los retos relacionados con el cumplimiento normativo se suman a las presiones para acelerar la comercialización, resulta fundamental anticipar y prevenir estos riesgos.
¿Cómo podemos garantizar el cumplimiento normativo mientras mejoramos el tiempo de comercialización?
Las restricciones de viaje y numerosas incertidumbres logísticas y de producción están agregando presión adicional a las cadenas de suministro y ralentizando algunos de sus procesos. La validación de muestras se ha convertido en un proceso más largo en muchos casos. Dado que los equipos internos de muchas marcas no pueden estar presentes debido a las restricciones de viaje, se está invirtiendo mucho tiempo en intercambios de idas y venidas entre fábricas y marcas.
Uno de los momentos más temidos —y demasiado habituales— es encontrarse de improviso con un resultado «SUSPENSO» en una prueba previa al envío en el último momento, cuando los plazos son muy ajustados.
Siguiendo con el ejemplo de las muñecas de plástico, ¿cómo puede una marca prever los riesgos y evitar este grave problema justo antes del envío? La respuesta es sencilla: prever los riesgos lo antes posible.
En lugar de probar la muñeca de PVC, las marcas y los minoristas pueden ir más allá para, por ejemplo, rastrear y probar el insumo de PVC y asegurarse de que provenga de una fuente aprobada. ¿De dónde se originan los gránulos? ¿Quién es el proveedor de plástico? Esto significa dar un paso atrás para evaluar el desempeño del proveedor basándose en el producto final y sus procesos y materiales.
En API, ayudamos a las marcas y a los minoristas a reducir sus plazos de comercialización gracias a nuestro apoyo in situ y nuestras soluciones a distancia, actuando en nombre de las marcas sobre el terreno y asesorando a los equipos internos de forma remota con nuestra experiencia técnica. Nuestros expertos en Asia y Europa actúan como puente entre los equipos de las marcas y las fábricas, transmitiendo sus requisitos específicos a los equipos técnicos en el idioma local.
Algunas de nuestras soluciones expertas para juguetes a lo largo de toda la cadena de suministro incluyen:
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