Según Precedence Research, se espera que el mercado del poliéster reciclado (rPET) alcance los $14.230 millones de dólares en 2030, impulsado por la creciente demanda de productos sostenibles por parte de consumidores, gobiernos y ONG. El uso de rPET en bienes de consumo ya no es una tendencia, sino una realidad en muchas categorías, como juguetes y muebles. Lo que empezó con juguetes de peluche con relleno de rPET está evolucionando rápidamente hacia otros usos. El gigante danés de los juguetes Lego ha anunciado su primer prototipo de ladrillos fabricados con rPET procedente de botellas desechadas, e IKEA ha lanzado una gama de muebles de cocina con láminas de plástico fabricadas con botellas recicladas. Muchas otras marcas de muebles están fabricando productos con rPET, como sillas y taburetes, cajas de almacenaje, accesorios de baño y mucho más.
En medio de este aumento del consumismo concienciado con el medio ambiente, la sostenibilidad se ha convertido en una poderosa herramienta de marketing en un mercado saturado. Pero a medida que los consumidores ecológicos se vuelven más informados y críticos, las marcas y los minoristas deben ser capaces de respaldar el uso de rPET en sus productos con pruebas para evitar riesgos de daños a la reputación e incumplimiento. Hasta ahora, la principal forma de verificar la inclusión de rPET en los productos era confiar en declaraciones y documentos de proveedores y terceros. Sin embargo, al apostar únicamente por la información ajena, las marcas se arriesgan al greenwashing (afirmar que algo es sostenible cuando no lo es) y a incumplir la normativa (la UE y GRS-V3 imponen un contenido mínimo de poliéster reciclado de 20%).

Para crear poliéster virgen (PET) -el plástico más común del mundo- se extrae petróleo crudo y gas natural de la tierra y se calienta para formar un líquido fundido. El líquido se hila en fibras para crear tejidos de poliéster o se moldea en envases de plástico. Estos productos no son biodegradables y persistirán en el medio ambiente, aunque acaben descomponiéndose. El poliéster reciclado (rPET) procede principalmente de botellas de PET de posconsumo que se funden y se vuelven a hilar para crear nuevas fibras de poliéster. Una tonelada de rPET ahorra 11.100 kWh de energía, el equivalente a dos años de consumo energético de un hogar medio. Cada kilogramo de poliéster reciclado mecánicamente también representa una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero de más de 70% en comparación con el poliéster virgen.
La única manera de estar 100% seguro de que la cantidad de rPET en sus productos coincide con lo que afirma su marca es mediante pruebas científicas fiables. Como parte de un compromiso continuo para ayudar a las marcas a lograr el crecimiento a través de innovaciones de sostenibilidad, API y Worms Safety Laboratories han sido pioneros en una solución innovadora que detecta y cuantifica el rPET en productos y materiales para demostrar su existencia y evitar el lavado verde. El preciso método de prueba se basa en la tecnología de resonancia magnética nuclear (RMN), que es altamente sensible, robusta, precisa, autocalibrada y no se ve afectada por sustancias químicas adicionales como tintes, viscosa u otras. En términos sencillos, el proceso detecta la presencia de ácido isoftálico (IPA), que se añade al PET para conferir propiedades específicas a la materia prima. Este método de ensayo superior utiliza tecnología de RMN para comparar el contenido de IPA de cada muestra con el contenido medio de IPA derivado de una base de datos de referencia de botellas recogidas en Europa, China y la India. Más información sobre las pruebas de rPET aquí.
Existen otros métodos para medir el contenido de IPA, como la espectroscopia infrarroja por transformada de Fourier, Raman, cromatografía líquida y cromatografía de gases. Sin embargo, las desventajas comunes de estos procesos incluyen la incertidumbre generalmente más alta del equipo de prueba y la sensibilidad a otras sustancias presentes en la muestra. La solución desarrollada por API y Worms Safety Laboratories es altamente sensible y específica, con bajos límites de detección y mayor certeza. La biblioteca de referencia de botellas de PET se supervisa y actualiza continuamente, y cualquier cambio en la calidad del PET en el mercado se refleja en los resultados de las pruebas.
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